Te llevaste mis ganas de vivir, sin embargo sigo viviendo y no entiendo por qué. ¿Venganza? No, si yo no te odio, aunque sigo sin entender la razón de tu actuar. No pienso en matarte, ni en torturarte, solamente pido que me extrañes. Cuando no tengas un hombro en el que llorar y sólo abraces sábanas, quiero aparecer en el umbral de tus recuerdos. De tu recuerdos perdidos.

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