Fábrica de mitos para el consumo popular

miércoles, 28 de julio de 2010

¿Dónde estas?

Yo no quiero un amor civilizado, con recibos y escena del sofá; yo no quiero que viajes al pasado y vuelvas del mercado con ganas de llorar. Yo no quiero vecinas con pucheros; yo no quiero sembrar ni compartir; yo no quiero catorce de febrero, ni cumpleaños feliz. Yo no quiero cargar con tu maletas; yo no quiero que elijas mi champú; yo no quiero mudarme de planeta, cortarme la coleta, brindar a tu salud. Yo no quiero domingos por la tarde; yo no quiero columpio en el jardín; lo que yo quiero, corazón corbarde, es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas, matarme contigo si te mueres, porque el amor cuando no muere, mata; porque amores que matan, nunca mueren.
Yo no quiero juntar para mañana, no me pidas llegar a fin de mes; yo no quiero comerme una manzana dos veces por semana, sin ganas de comer. Yo no quiero calor de invernadero; yo no quiero besar tu cicatriz; yo no quiero París con aguacero ni Venecia sin tí.
No me esperes a las doce en el juzgado; no me digas 'volvamos a empezar'; yo no quiero ni libre ni ocupado, ni carne ni pecado, ni orgullo ni piedad. Yo no quiero saber por qué lo hiciste; yo no quiero contigo ni sin tí; lo que yo quiero, muchacho de ojos tristes, es que mueras por mí.

No hay comentarios:

Algunas personas nunca cambian

Algunas personas nunca cambian