Fábrica de mitos para el consumo popular

lunes, 26 de julio de 2010

Dicen que todo se sabe, pero tal vez no quiera saberlo

Parece que las manecillas del reloj se hubieran quedado congeladas, que la canción repitiera el mismo estribillo, que mi cabeza el mismo nombre. Mis ojos observan la pantalla, mis manos se mueven impacientes y mis pies tocan el piso haciendo una especie de ritmo incoordinado.
Creo que ya pasaron horas. Perdí la noción del tiempo, si es que alguna vez lo hubo.
Finalmente, cuando me resigno a tener noticias suyas, y a seguir desperdiciando mi tiempo... un mensaje. Mi corazón se acelera y se dibuja una sonrisa en mi rostro.

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