
Si te vas, los árboles del parque seguirán creciendo, pasará este otoño. Se unirán dos nuevas soledades, se dirán mentiras, seguiremos locos. En el metro sonreirás dormida, camino de clase, y yo como siempre, quizás llegue tarde. Seguiré cerrando bares y recuerdos. No aprenderé nunca, a retirarme a tiempo, dormiré en la calle, besaré otros fuegos. La ciudad en tu ausencia seguirá creciendo, devorando vidas, haciéndolas humo. Otros cumplirán los planes que trazamos, y que no terminamos, haciéndolos suyos. Seguirás llorando en algunos cines, olvidando, todo aquello que aprendiste. Nacerán mil niños, y nuevas canciones, y quizás alguno, quizás lleve tu nombre. Nuevos simulacros, nuevas confesiones.
Si te vas, los árboles del parque seguirán muriendo, y también mi fe. Seguiré olvidandome las llaves al salir de casa, y quizá en tu piel haya quien esconda allí su cansancio, todos sus temores, o quizás sus labios. Tantas, tantas cosas seguirán pasando, que quizás las cosas no nos cambien tanto. Tantas, tantas cosas. Pero si te vas, estos días serán esa sucia y vacía franja de playa, que queda cuando tu te has ido, cuando el sol se aleja, y la marea baja. Yo estaré cansado y quizás más viejo, maldiciendo estos días muertos. Tantas, tantas cosas seguirán pasando, que quizás las cosas no nos cambien tanto.
Si te vas, los árboles del parque seguirán muriendo, y también mi fe. Seguiré olvidandome las llaves al salir de casa, y quizá en tu piel haya quien esconda allí su cansancio, todos sus temores, o quizás sus labios. Tantas, tantas cosas seguirán pasando, que quizás las cosas no nos cambien tanto. Tantas, tantas cosas. Pero si te vas, estos días serán esa sucia y vacía franja de playa, que queda cuando tu te has ido, cuando el sol se aleja, y la marea baja. Yo estaré cansado y quizás más viejo, maldiciendo estos días muertos. Tantas, tantas cosas seguirán pasando, que quizás las cosas no nos cambien tanto.
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