Puedo verte hoy, puedo verte mañana,
Puedo amarte, puedo odiarte,
Puedo pensarte, puedo olvidarte,
Puedo esperarte, puedo desesperarme.
Pero nadie puede sacarme
este vacío absurdo, existencial
y burdo
que siente mi alma y lo más profundo,
al abrir los ojos por vez primera,
al pensar por el hecho de pensar,
al acariciar el cielo por el hecho de ser tu pelo,
al recordar que todo fue un sueño,
que no estás ni estarás,
que tu boca no era tu boca,
que tu amor no era calor,
era algo menor.
Casi como el ardor
del tu olvido y mi dolor.
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