Fábrica de mitos para el consumo popular

martes, 19 de julio de 2011

Milonga de ojos dorados, cantale al que yo quiero. Tu corazón compañero, musical y acompasado, vaya volando a su lado y digale que no puedo vivir. El, como vos, tenía los ojos color de oro, mirándolos casi lloro, vos bien sabés aquel día. Nunca pensé que existía un hombre con los ojos así. No digas que el se ha ido, decí más bien que algún día, igual que tu melodía cantandome en el oído, el sentirá el latido del amor que una vez le pedí. Milonga, vos sos testigo de que la quiero de veras. Vos no tenés aquella boca de trigo, pero cantando conmigo irán tus ojos a hablarle de mí. Milonga de ojos dorados, volá cantando a buscarlo; y si llegás a encontrarlo, después de haberlo mirado, entregale enamorado el corazón que una vez le ofrecí.

Algunas personas nunca cambian

Algunas personas nunca cambian