Fábrica de mitos para el consumo popular

miércoles, 21 de julio de 2010

No se puede morir por amor

El hombre es esclavo de lo que posee, de lo que tanto ansió y no paró hasta conseguirlo. Una vez que lo tuvo, se convirtió en su droga personal y quiso sacarle el máximo jugo, intentó llegar al núcleo, al centro, a su escencia. Pero fracasó y se dio cuenta de todas las cosas que había perdido, cegado e hipnotizado por semejante belleza. Sus afectos, el trabajo, la sociedad entera le había dado la espalda. Estaba solo y a la deriva. No de nada ni de nadie. Respiró hondo y siguió al viento. Por fin fue libre.

No hay comentarios:

Algunas personas nunca cambian

Algunas personas nunca cambian