Fábrica de mitos para el consumo popular

sábado, 3 de julio de 2010

Me la puse contra la pared

Detrás de la obseción está el verdadero amor. Este amor que se ocultaba en esa arma letal cargada de ilusiones y lujuria. Este amor que no prosperó, pero que cada vez crece más y, doy fe a que por mi parte, nunca va a acabar. Porque es amor, no obseción.
Siempre creí que mis penas no durarían más
de lo necesario. Pero al observar como los segundos, minutos, horas y días pasan cada vez más lentos, me doy cuenta que caí en un pozo... ¿Quién me tirará una soga?

No hay comentarios:

Algunas personas nunca cambian

Algunas personas nunca cambian