Fábrica de mitos para el consumo popular

jueves, 22 de julio de 2010

Las cosas no suceden por que sí

¡Cómo las circunstancias llevan a uno a desear cosas diferentes! Hace un par de meses, hubiera dado el poco dinero que poseo con el sólo hecho de besarle. Pero ahora tan sólo quiero charlar un rato con una de las pocas personas cuerdas que conozco. De todas formas, si alguien me preguntara de que hablamos, no sabría que responderle...
¡Qué duro es ver como el amor de tu vida se escapa frente a tus ojos y no poder hacer nada al respecto! No acostumbro a darme por vencida, a ser realista y dejar el optimismo de lado. Simplemente porque no puedo. En cambio, él si puede. Y creo que hasta quiere hacerlo. Una mezcla de insertidumbre e impotencia se baten a duelo en mi pecho para decidir cuál es la predominante. ¿Y saben qué? Estoy segura que va a ganar la agonía. Agonía de no saber, de no poder hacer nada para cambiar las cosas.
A veces sólo hay que dejar que las cosas sigan su curso y no interferir. Sin embargo, me siento incapáz de hacer eso. Me siento incapáz de restarle importancia al asunto, aunque por momentos me pregunte por qué estoy desperdiciando mi tiempo.

No hay comentarios:

Algunas personas nunca cambian

Algunas personas nunca cambian