Fábrica de mitos para el consumo popular

jueves, 4 de marzo de 2010

Ella caminaba sola en la calle desierta, escuchando "Let it be" de The Beatles, creía que se sentiría mejor cuando terminara. Siempre era así. Sin embargo, su pena era tan grande, que entendía completamente que oír a McCartney cantando esa mágica canción no serviría de nada.
Se trataba de John, su novio. El "amor" que este le profesaba, había superado los parámetros de lo normal: aquél día, él le había pegado.
¿Como engañan las aariencias, no? - se preguntaba Sally - ¿Como no me dí cuenta antes? Y ahora estoy entre la espada y la pared. Me hizo prometerle que siempre estaríamos juntos. ¿Qué clase de educación podrán tener nuestros hijos, con un padre así? ¿Tanbién me pegarán? O quizás, solo fue esta vez, quizás no lo vueva a hacer. Después de todo, sigue siendo el simpático chico que ama a los Rolling. Pero... ¿Que haré con el corte en el cuello? No puedo ocultarlo, y comienza a sangrar. Debo decírselo a alguien.

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